EL RASTRO SIN EL RASTRO

Hace poco se estrenó el capítulo 8 de la serie documental El Rastro Es Así y esta vez el director Martín Velasco ha querido acompañarlo con una reflexión. La publicamos a continuación:

 

La resistencia de los comerciantes de El Rastro es legendaria y más que centenaria.

Los intentos de mover El Rastro de Madrid  de su ubicación histórica no corresponden únicamente a Almeida. Anteriormente ya lo intentó Esperanza Aguirre y años atrás también su compañero de partido Ruiz-Gallardón.

Estos 3 alcaldes no han sido precisamente unos pioneros, ya hubo intentos  de desalojos durante la Segunda República y previamente durante la dictadura de Primo de Rivera. ¿Qué los unía en su motivación? Querían hacer una especie de Gran Vía que pasaba justo por donde se ha asentado este mercado molesto para unos y bello para otros.

En 1891 los vendedores consiguieron tumbar el proyecto municipal de centralizar la venta ambulante en un gran almacén situado cerca de la Glorieta de Embajadores.

En 1836 el marqués de Pontejos, uno de los más conocidos alcaldes de Madrid, tuvo que renunciar a su idea de trasladar el mercado del Rastro simplemente por carecer de un espacio alternativo.

 

Podríamos decir que los intentos de desalojo de este mercado están unidos a su génesis.

Pero una y otra vez los vendedores y tenderos de El Rastro de Madrid lo impedían. Ni siquiera los bombardeos durante la Guerra Civil española consiguieron cerrar El Rastro de Madrid. El encuentro social, el regateo y los puestos prevalecieron.

 

Hasta que llegó el Coronavirus

 

Durante la cuarentena de 2020, hubo que interrumpir toda actividad que no fuera imprescindible. El Rastro esta vez no presentó resistencia porque el objetivo era aplanar la curva de contagios.

Después de mucho sacrificio, el 21 de Junio se dio fin al Estado de Alarma y se dio comienzo a la desescalada. El optimismo volvió a la sociedad y reabrieron de forma limitada los comercios de todo tipo dentro de la lógica de la nueva normalidad y sus mandamientos: distancia social, mascarillas y mucho gel hidroalcohólico.

Sorprendentemente, la principal asociación de vendedores de El Rastro de Madrid propuso una reapertura del 50% de los puestos de forma alterna cada domingo para garantizar la distancia de seguridad y evitar aglomeraciones que fueran un riesgo para visitantes, vendedores o vecinos.

¿Alguno se imagina proponiéndose a su jefe que para proteger su empresa y la salud de los clientes y el resto de trabajadores se ofrezca a venir día si y día no al trabajo cobrando la mitad de su sueldo?

Eso fue lo que hicieron los comerciantes de El Rastro Punto Es frente el Ayuntamiento de Martínez-Almeida. ¿Qué fue lo que respondieron?

 

Que El Rastro debía moverse de lugar

 

Pareciera un reflejo nervioso que tuviera el consistorio cada vez que ve la oportunidad de intentar mover el tradicional mercado de su lugar histórico, incluso en una situación tan dramática como la de una pandemia mundial.

 

Fotograma de el rastro sin el rastro imagen afilador
Fotograma de EL RASTRO SIN EL RASTRO imagen afilador de la serie documental EL RASTRO ES ASÍ

 

Lo que se olvidan es que El Rastro de Madrid es imposible de domesticar.

Tal vez confundieran conciencia social con sometimiento, o eso quisieron creer desde este ayuntamiento que desde hace más de 8 domingos lo único que ofrecen a los comerciantes de El Rastro de Madrid son falsedades, división, reuniones telemáticas de 30 minutos y… como no…: Desplazamiento de lugar histórico.

Mientras tanto, que 1000 familias lleven sin acudir a sus puestos de trabajo desde hace ya ¿cuánto? ¿Cinco meses? ¿Siete? parece que a nadie le importa. Pero son ellos los que están sufriendo las consecuencias no solo de las oscuras intenciones del gobierno de Almeida sino de la propia pandemia.

Fotograma del capítulo 6 de la serie docuemntal de EL RASTRO ES ASÍ
Fotograma del capítulo 6 de la serie docuemntal de EL RASTRO ES ASÍ

 

El Rastro es su lugar y justo eso es lo que pretenden cambiar.

Trabajar al aire libre reduce hasta 19 veces la posibilidad de contagio. Si a eso le añadimos el uso de mascarilla obligatoria y la distancia de seguridad, El Rastro de Madrid aún abierto con la totalidad de los puestos se convierte en uno de los lugares comerciales más seguros del país para trabajar y visitar. La fortaleza de

Este Ayuntamiento no solo debería ocuparse de atender a la dramática situación por la que están pasando los comerciantes de El Rastro, si no que si se tomaran un poco más en serio lo que nos está ocurriendo como sociedad… La reapertura de mercados de este tipo debería formar parte de sus prioridades inmediatas debido a sus condiciones tan propicias para desarrollarse en el contexto de convivencia con un virus que ha llegado para quedarse. Igual que durante la larga crisis de 2008, este tipo de lugares se convierten en centros de comercio esenciales para las clases populares que son los que peor lo están pasando.

Además, los tendederos de El Rastro siempre vencieron gracias al apoyo de los madrileños. Este pasado domingo se convirtió en tendencia en Twitter el hashtag que convocaba a compartir a los ciudadanos de todo el país una foto de ellos en El Rastro. Se hizo aún más visible su lucha tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales. Lo que no suele visibilizarse con tanto éxito es el duro trabajo que llevan a cabo las asociaciones que representan a los comerciantes del mercado de Madrid.

No es fácil llevar a cabo de forma totalmente altruista tantísima preparación por parte de sus representantes: leen normativas, leyes municipales, comunitarias, nacionales… Redactan semanalmente notas en protesta, para el Ayuntamiento, los medios de Comunicación… Se lleva a registro, se contrastan informes técnico-sanitarios… Todo de forma altruista y sin un horizonte claro de resolución de conflicto. Y todo, recordemos para abrir al 50% y cobrar la mitad levantando hierros a las 6 de la mañana de un mercado que abre solo los domingos con cierre obligatoria a las 15:00 en una nueva normalidad donde el turismo brilla por su ausencia. No suena muy alentador. Y sin embargo, los vendedores siguen su lucha. Claro que están cansados claro que pueden tener discrepancias, dudas o miedo… Pero lo que tienen claro es que nadie los va a sacar de su lugar histórico y eso merece de nuestra admiración.

Fotograma del capítulo 7 de la serie documental EL RASTRO ES ASÍ
Fotograma del capítulo 7 de la serie documental EL RASTRO ES ASÍ, «Somos Rastro» «Somos Madrid»

Por eso el El Rastro es así, más que un mercado callejero.

No pudo Primo de Rivera, no pudo la Segunda República, no pudo el marqués  de Pontejos, no pudieron las bombas de la Guerra Civil, no pudo Gallardón, no pudo Esperanza Aguirre….

¿Qué le hace pensar a Martínez-Almeida que él sí podrá?

 

Martín Velasco

PS: Gracias a José Antolín Nieto por sus aportes profesionales y eprsonales, gracias a su trabajo existe la Historia de El Rastro de Madrid.

 

A continuación te dejamos la serie documental al completo para que puedas repetir el capítulo que más te haya gustado o volver a verla entera:

4 Comments

  1. Poética reflexión.
    Como vendedora del rastro hace ya 40 años,me siento halagada,muchas gracias.
    Me encanta y da fuerzas
    gracias

  2. Gracias Martin, un gran reportaje que nos hace sentir, mas orgullosos si cabe, ser vendedores de El Rastro.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *